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4 cosas importantes en granjas de cerdo y de coste 0.

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Publicado por 3K PIG QUALITY - 15 enero, 2019

Cuando visitas diferentes granjas, empiezas a ser consciente del carácter multifactorial de este trabajo. Tanto en los éxitos como en los fallos, no es todo fruto de la casualidad o de una acción concreta, sino que son varios parámetros los que condicionan un resultado y por eso, lo que a veces funciona en una granja, no lo hace en otra.

Acciones que no impliquen un costo

En esta ocasión reflexionaremos sobre algunos de los aspectos más importantes en la producción porcina. Existen multitud de estudios sobre la influencia de las inversiones en genética, pienso, instalaciones, etc. que suponen un importante coste económico, pero también podemos realizar acciones que no implican gasto y que pueden mejorar significativamente los resultados

En esta ocasión, quiero señalar 4 puntos cuya inversión es de 0$ y que, en cambio, pueden influir mucho en los resultados de la granja.

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  1. Motivar al personal

    Parece algo sencillo, pero no todos sabemos empatizar con nuestros compañeros y hay que reconocer que debe de ser difícil ser jefe para equilibrar la confianza en un trabajador y el resultado que creemos que está aportando a la empresa. Se ha usado muchas veces la frase “hay que ponerse en los zapatos del otro” y no es sencillo.

    Resulta difícil retener a los buenos trabajadores y los cambios desestabilizan duramente un tiempo cualquier granja, hasta que todo vuelve a su orden. Hay que valorar a aquel que pone más interés en sus labores y mira por el grupo, haciendo que vea que no se le trata igual que al que cumple, esforzándose solo lo justo. No siempre se trata de dinero, sino de apoyo en lo bueno y no solo gritos en los malos momentos.

    Debemos ser conscientes de que, como algún compañero comentó: “ponemos en manos de inexpertos conductores unos coches de Formula 1” en referencia a las cerdas superproductoras actuales. Por ello, debemos ofrecerles la mejor formación, cuidándolos y logrando que se impliquen en la granja para que la sientan suya.

  2. Planificar bien el censo


    Cuando se diseña una granja se hace pensando en que tenga una capacidad para un número determinado de animales, pero en el manejo diario, las circunstancias cambian. La producción no siempre es la misma y cuando esta va mal, se suele pensar que teniendo más animales se obtendrán mejores resultados. Y esto, en muchas ocasiones, es erróneo.

    Otras veces, las cosas van demasiado bien y de nuevo nos encontramos con más animales de los que se preveía en cada sala, lo cual supone una revolución con resultados casi siempre negativos.

    Un censo excesivo suele llevar a tener más animales en el mismo espacio, empeorando el bienestar y la producción. Y unas condiciones ambientales deficientes provocan estrés en el animal, que tendrá una producción negativa, pudiendo enfermar, dañar a sus compañeros o crecer menos.

    Los animales que tardan más en crecer deben permanecer más tiempo en la sala, por lo que esta se vaciará más tarde y tendremos menos tiempo para limpiarla correctamente para la entrada de los nuevos. A veces incluso, se meten animales en salas sucias y con otros animales, alterando el principio de “todo dentro-todo fuera”.

    También puede ocurrir que tengamos que destetar animales demasiado pequeños, que con las cerdas hiperprolíficas con las que algunas granjas trabajan hoy en día es muy dudosa la viabilidad de dichos animales.

    Vale la pena hacer cálculos y reflexionar sobre cuántos animales tenemos, porque a veces bajando el censo se mejora la producción -quizá no con respecto al número de animales, pero sí en cuanto a los kilogramos producidos.

  3. Pensar el Programa Sanitario


    Antes de realizar cualquier actuación hemos de reflexionar sobre qué animales vamos a tener en nuestra granja, y con qué gérmenes estamos dispuestos a convivir por el entorno que tenemos y la reposición que nos van a servir.

    Empeñarse en erradicar ciertas patologías en zonas de gran densidad ganadera puede suponer un gasto en recursos y puede minar la confianza del equipo de trabajo, que ven inútil su esfuerzo.

    Por ello, es recomendable plantearse qué tipo de vacunas usar, cómo hacer la adaptación de la reposición, qué tratamientos preventivos establecer….

    Hay que hacer las inmunizaciones en el momento adecuado y por la vía correcta. Es imprescindible saber qué controles del estado sanitario de nuestros animales hacer, para garantizar el resultado de nuestro trabajo.

    Un tema importantísimo en cuanto a la Sanidad es la Bioseguridad y esta también debemos definirla para que todo el personal esté convencido del grado de exigencia de la granja. Si se pide que todo el que entra a la granja se duche, esta norma se debe cumplir escrupulosamente, poniendo los medios adecuados para que se pueda hacer bien.

    Si creemos que es importante que haya un pediluvio al entrar en cada paritorio, este debe estar en condiciones y usarse siempre, no solo cuando vienen los controladores. Lo mismo ocurre con las demás medidas de bioseguridad que se planteen. Si no se van a cumplir, vale más no establecer ese punto y dejarlo para más adelante, ya que es mejor hacer 3 medidas bien que 10 mal.

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  4. No desperdiciar recursos

    Por último, creo que existe una fuga muy importante de costes en los recursos mal utilizados.

    En algunas visitas vemos cómo los cerdos tiran pienso de las tolvas al foso de purines y eso es doloroso. Dejar una tolva mal regulada o con una pieza rota sin cambiar implica que estamos perdiendo la parte más costosa de la producción animal: el pienso.

    También se podría citar a los otros animales que criamos en algunas granjas y que no nos dan beneficio, sino que transmiten enfermedades. Me refiero a los roedores e incluso pájaros que tenemos en algunas granjas y que están allí porque tienen comida fácil. ¡Creo que solo eso es motivo suficiente para intentar eliminarlos!

    Otro coste que se podría reducir es el asociado a algunos tratamientos que se hacen de forma sistemática como preventivos, cuando una buena formación permitiría reducir este manejo a los estrictamente necesarios. Por ejemplo, tratar todos los recién nacidos con un producto que se podría usar solo en unos pocos o el hecho de no conocer la dosis necesaria de un producto más concentrado, y del que usamos la misma dosis que del se usaba antes, por no habernos molestado en indicar que con la mitad es suficiente.

    Seguro que se podría pensar en algún otro punto que, con un poco de tiempo, nos ayudaría a evitar problemas en las granjas. Y como vemos, el coste de estos puntos no es económico, sino que requiere una inversión en tiempo de planificación y un poco de experiencia. ¡Revisad vuestras pautas de trabajo y seguro que alguna corrección os aporta un extra para las próximas vacaciones!


Por Fernando Laguna Arán,
Ingeniero Técnico Agrícola y Veterinario. En PorciNews

 

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