<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=2250903371594041&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

5 claves sobre el estrés: un factor relevante en el bienestar animal de cerdos.

avatar

Publicado por 3K PIG QUALITY - 23 julio, 2018

Para alcanzar el más alto rendimiento en la producción de carne porcina, no alcanza con poner acento en la alimentación. También es importante considerar los factores de estrés a los que tenga que hacer frente el animal.

Tradicionalmente, los productores porcinos ponen énfasis en la inversión vinculada a la nutrición de la población en cría a efectos de alcanzar altos rendimientos. Aunque ello es, definitivamente, un factor central, los expertos aconsejan cada vez más poner en la mira el desgaste de energía que realiza el animal para convivir y sobrevivir en los ambientes donde se produce su desarrollo.

Cuanto más intensos o más numerosos sean los factores de estrés más costosa es la vida para cualquier animal”, explica el veterinario catalán Antoni Dalmau (*), especialista en bienestar animal en granja, entre otras áreas de investigación.


Según fundamenta Dalmau, delante de la reproducción o del crecimiento, el organismo del cerdo (como el de cualquier otro animal) siempre va a priorizar el envío de energía a la respuesta de estrés. Al ser esto prioridad sobre cualquier otra función orgánica, el estrés se convierte en una variable a monitorear muy de cerca e integralmente para alcanzar resultados óptimos.

¿Querés saber más? Descargá nuestro E-book sobre Porcicultura de Precisión.

Control del estrés en el criadero de cerdos y optimizar la producción

¿Cómo hacer un control y estudio del estrés en la población de cerdos? Dalmau pone el acento en los siguientes cinco factores:

  1. INFORMACIÓN. Si se conocen acabadamente los factores de estrés que puedan afectar a un cerdo en las diferentes fases de producción -y se consigue rebajarlos al máximo- se le facilitará la vida a los animales y en consecuencia resultarán más eficientes y productivos. Esto también repercute en una calidad de carne más magra.
  2. INSTINTO. Los cerdos son animales que funcionan en grupo por la gran ventaja que ofrece esta estructura ante la presencia de depredadores. Es decir, ante cualquier peligro, un instinto inherente básico de los cerdos inmaduros y cerdas adultas es buscar la seguridad del grupo.

    Dada esta característica de la especie, una máxima que debe respetarse en todas las granjas es intentar no dejar aislado del grupo a ninguno de estos animales (cerdos de engorde o cerdas adultas).

    Esta sugerencia es válida, incluso, si se pone a algún animal en un corral hospital. En tales casos, es recomendable no dejarlos completamente aislados de otros cerdos, pues se dificultará mucho su recuperación por los altos costos de estrés que se añade a su situación.
  3. COMPETENCIA. Al vivir en grupos a efectos de protegerse, los cerdos enfrentan, a su vez, el estrés por la competencia frente a los recursos disponibles: agua, alimento, zona de descanso, etc.
    Una forma de evitar tener que negociar constantemente por todo, lo cual es muy poco eficiente y muy costoso energéticamente hablando, es creando jerarquías. Es decir, haciendo que sea en el momento de la formación de un grupo cuando se decida -por una vez y por mucho tiempo- quien va a tener prioridad en el acceso a los recursos.
    En producción animal eso tiene una derivada que se debe tener en cuenta y es que cada vez que se forma un grupo nuevo habrá peleas para determinar este orden jerárquico. Lo óptimo es que tal disputa sea lo más acotada posible para evitar el desgaste energético. Así pues, siempre que sea posible, hay que evitar el mezclar animales desconocidos entre ellos.
  4. ESPACIO. El cerdo dentro de un corral va a distinguir naturalmente dos zonas: la zona activa (donde está el comedero) y la zona inactiva (donde van a descansar). A la hora de organizar el criadero, a ello hay que agregar la zona de defecación.

    Estos tres espacios funcionan con la siguiente lógica: la zona de descanso se identifica lejana a la zona activa; ella debería ser un espacio limpio y con suficiente superficie para que todos los animales del grupo consigan su momento de reparación energética.

    Ahora bien, normalmente, los cerdos escogerán un rincón dentro o cercano a la zona activa, y evitando directamente el comedero, para hacer las defecaciones. Por ende, esta zona activa también debiera ser espaciosa para que los animales cumplan con sus funciones vitales en un entorno donde la comida se preserve limpia.

    Si el recurso espacio falla y no todos los animales del corral se pueden echar en la zona de descanso, se verá algunos echándose en la zona de defecación. En estos casos, será fácil ver que los animales más subordinados son los más sucios. En un criadero donde los cerdos pequeños son los más sucios hay claramente un problema de espacio.
  5. VENTILACIÓN. Un problema en la ventilación en la granja de cerdos o las altas temperaturas en determinadas épocas del año hacen que los animales cambien la distribución natural del espacio.

    Al no poder sudar, el cerdo en condiciones naturales lo que hace es humedecer su piel con barro, para termorregular mediante la evaporación de agua en superficie.
En un corral, el animal imita este comportamiento echándose sobre las heces y los orines, por lo que cuando tenga la necesidad de perder temperatura corporal cambiará la distribución de zona de descanso y defecación. En estos casos, es fácil ver que los animales más grandes (normalmente los más dominantes y más susceptibles al estrés térmico) son los más sucios.


De todos modos, no hay que perder de vista que la mala ventilación o altas temperaturas afectan al 100% de los cerdos de un corral y todos intentarán las mismas estrategias para perder temperatura.

“Una regla que el productor debe tener muy en cuenta es que cuanta más competencia por los recursos haya, peor funcionará el corral en general”, advierte Dalmau.

Si en una granja es fácil identificar visualmente la escala jerárquica de un corral a partir del tamaño de los cerdos, significa que se está poniendo las cosas demasiado difíciles a los animales y que hay demasiada competencia por los recursos.

Por el contrario, la homogeneidad de pesos dentro de un corral es un buen indicador del bienestar general de estos animales. El mercado mundial de carne de cerdo, cada vez más exigente, pide políticas de bienestar animal y calidad de carne. Reduciendo el estrés estaremos acercándonos a este objetivo, además poniéndonos en sintonía con el interés de producir más kilos y con una excelente rentabilidad.

 
(*) Antoni Dalmau es licenciado en Veterinaria por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en el año 2000. Máster en Producción Animal en 2003. Doctor en el año 2005. Trabajando en el IRTA desde el año 2005, actualmente en el Programa de Nutrición y Bienestar Animal.

Nuevo llamado a la acción

Post Recientes

Modelo tecnológico óptimo para granjas de 1.000 madres

read more

Ecuación de negocios: Proyecto de Inversión Criadero de 1.000 Madres

read more

3K PIG: Modelo de producción vertical para 20.000 madres

read more